En 64 casillas se esconde un mundo. Y tú, ¿qué pieza eres?
Un sereno juego de lógica en un tablero 8×8. Traza tantas casillas como marca cada sello, coloca las áreas sin que se toquen y sella el tablero. Cada tablero que sellas devuelve a su sitio una casilla de un mundo roto.
Sin instalación; se abre en el navegador. Tu progreso se guarda en este navegador. Abrir a pantalla completa
El mundo fue una vez un solo Tablero. Sesenta y cuatro casillas. Cada casilla un lugar, cada lugar un nombre.
A quienes guardaban la medida se les llamaba Geómetras.
Luego llegaron los Divisores. Rompieron el Tablero. Cada pieza fue una región y olvidó su medida.
Nosotros, los Archiveros, solo llevamos el registro. Nadie estampó un sello.
Cada región es una pieza del Tablero. Cada una perdió su medida de un modo distinto.
Todo comienzo llega con una pregunta.
Todo está como al principio. Sellos simples, casillas abiertas. Bajo el hielo se ve una esquina del viejo Tablero.
Un borde quemado en la senda. Las brasas siguen calientes.
Las pérdidas enseñan equilibrio.
No fue el fuego lo que quemó el bosque, sino la mano que trazó mal la frontera. Las casillas de brasa aún no se han apagado.
Un anillo de piedras de hogar; una de ellas lleva la marca del Geómetra. Hacia el norte, una sola fila de huellas, recta.
Verdades silenciosas.
Primero se congelaron las medidas, luego las manos que las sostenían. El rey congeló sus propias casillas para proteger el resto del Tablero.
Un trono contra la pared. Debajo, una tablilla de confesión: «Fuimos nosotros quienes olvidamos la medida.»
El secreto de los reflejos.
La ciudad no se hundió en la oscuridad; olvidó qué pertenecía a quién. Todos escondieron su medida.
En el trono se sienta una sombra. El velo aún no se ha alzado.
Saberes olvidados.
Cada registro es un tablero y cada tablero una confesión. En el último estante hay una tablilla en blanco dejada para ti.
Nota del Archivero Nun: «Llevar el registro no basta. Alguien debe estampar el sello.»
Aún no despierta.
La primera casilla del Tablero se rompió aquí. El primero de los Divisores se sentó aquí. Cada casilla sellada aquí devuelve el resto del mundo a su sitio.
No hay registro. Esta página la escribirás tú.
En algunas casillas hay un número dentro de un círculo. Cada sello pide un rectángulo de exactamente ese número de casillas. Un sello con un 6 toma un área de 1×6, 6×1, 2×3 o 3×2.
Las áreas no se superponen; cada área contiene un solo sello. Cuando todas las áreas están trazadas y el tablero queda cubierto, el tablero se sella.
Pulsa una esquina, arrastra hasta la opuesta y suelta. Si la regla se cumple, el área se enciende en verde y encaja en su sitio. Si no, el trazo se deshace en silencio; solo aparece un aviso ámbar. Toca un área sellada y se levanta.
Los tableros de la historia no tienen reloj; piensa todo lo que quieras. Pero cada colocación, cada intento rechazado y cada retirada gasta una jugada. El verdadero peligro es silencioso: un área que cumple la regla pero ocupa el sitio de otros sellos no da error; bloquea el tablero.
Estudia el tablero. Pulsa una esquina y arrastra hasta la opuesta.
Cada casilla sellada da puntos; también se suma cada jugada que te sobra. El resultado se muestra con ◆ sobre cinco. Cinco estrellas piden una partida casi impecable.
Muestra primero un borde de un área y, al segundo toque, el área entera. Ganas una pista cada vez que entras a un tablero; cada uso resta puntos.
Cada día, el mismo tablero para todos. Tres intentos, una sola clasificación. Ocupa tu puesto entre los mejores de hoy.
El sello es la palabra de la medida. Los sellos especiales limitan la forma del área; las casillas especiales, el tablero mismo.
Pide un rectángulo de tantas casillas como su número.
Su área solo puede ser una fila horizontal. No se dobla.
Su área solo puede ser una única columna vertical.«Unos sellos se tienden, otros esperan de pie.»
No cabe en un sitio estrecho. Su área debe tener al menos 2 filas y 2 columnas; nunca una tira.
Su área debe apoyarse en al menos un borde del tablero.
Su valor está oculto. Se revela al sellar un área vecina o al pedir una pista.
Protege. No se puede cubrir; ninguna área puede cruzarla.
Fuego sellado. El área que la cubre gana puntos extra.
La huella de la ruptura que escondieron los Divisores. Antes hay que sellar un área que toque su borde para que estalle.
Nunca se iluminará. No se puede cubrir e impide que el sello de sombra se revele desde ese lado.





En las clasificaciones, la bandera de tu país aparece junto a tu nombre. En el juego puedes elegir uno de estos veintiún países.
Un juego de lógica del género shikaku. En un tablero 8×8 rodeas cada sello con un rectángulo de exactamente tantas casillas como su número. Sin dados, sin suerte; solo la medida.
En iPhone y iPad se descarga desde el App Store. También se juega en esta página, en el navegador, sin instalar nada.
En seis idiomas: turco, inglés, alemán, español, portugués y francés.
Cada día se abre el mismo tablero para todos. Tienes tres intentos y los resultados se reúnen en una sola clasificación diaria.
Este registro revela el final de la historia. Si prefieres jugar antes, no rompas el sello.
Los Divisores no vinieron de fuera. Eran los propios Geómetras, que escondieron la medida en vez de compartirla.
Nosotros siempre lo supimos. Llevamos el registro pero no hablamos, porque temíamos perder.
El miedo también divide.
Al final, los Divisores no son vencidos. Recuerdan.
«La medida ha vuelto. Ahora, los nombres.»
64 - The Lost Board, en el App Store para iPhone y iPad.